
Maradona y Riquelme no son nenes de pecho. Además de cracks, son estrellas. Tienen el ego hper desarrollado, ellos miran dos jugadas más allá, como los grandes ajedrecistas. Lo que dicen hoy, lo pensaron la semana pasada.
Las declaraciones de Maradona en Gol de Medianoche no escondan otras razones, por más que el pronunciamiento de Diego haya sido fuera del ámbito privado, más acorde a los códigos tácitos que respetan los propios futbolistas. El técnico de la Selección recorrió medio mundo para hablar cara a cara con sus elegidos. Entonces no se explica por qué no pudo ir a Casa Amarilla para charlar con Román, para comentarle lo mal que lo había visto jugar contra Huracán.
Difícil que a Riquelme le haya dolido más enterarse por radio que no lo iban a convocar para enfrentar a Francia, que enterarse lo que cantaron sus supuestos compañeros en el vestuario tras la victoria ante Francia. Román entendió que el grupo generaba anticuerpos hacia su presencia. Que para Diego no era tan incondicional como para Basile, porque en su Selección son “Mascherano y diez más”. Que hasta Grondona lo valora relativamente, porque en un vestuario de la Era Basile, en sus propias narices, le pidió a Messi que se hiciera dueño del equipo, cuando se suponía que el título de propiedad era de Román. ¿Para qué esperar la bala de plata, si podía anticiparla y retirarse de la seleccion, asestándole a Maradona un golpe en un flanco delicado como la falta de códigos, que es como decir la falta de ética?
Maradona empezó a entender que debía desprenderse de Riquelme en las charlas íntimas con los demás jugadores de la Selección. Allí advirtió que Román no era bicho del agrado de la nueva generación: Messi, Agüero, Gago. Ni más ni menos que el corazón del equipo que Maradona se imaginó para Sudáfrica. Román no es bien digerido por el grueso de los integrantes de la Selección. Tener a Riquelme, era alimentar un problema. ¿Por qué no pensar, entonces, que Maradona dijo lo que dijo sabiendo que Riquelme iba a saltar, que iba a pegar el portazo que a él, a Maradona, le iba a permitir ahorrarse el costo político de desafectarlo?
No seamos ingenuos. Maradona y Riquelme se anticiparon a sus respectivas jugadas. Como son cracks, como son estrellas, dibujaron una jugada genial y dividieron las aguas de la opinión pública. Los dos parecen tener una pizca de razón, los dos parecen víctimas. La víctima, en realidad, parece ser la Selección. Ojalá que no hayamos empezado a perder el Mundial 500 días antes del puntapié inicial. En realidad perdimos todos!!!